Si queremos generalizar, podríamos decir que todo aquel que dispone de carné en vigor sabe conducir un vehículo. Pero en realidad, ¿sabes cómo conducir sin dañar inconscientemente tu coche? Sin saberlo, todos adquirimos costumbres y manías al volante que a medio y largo plazo pueden acabar provocando averías que se deben reparar en taller. Unos cuantos consejos evitarán que tengas que abonar cuantiosas facturas, además de mejorar tus aptitudes como conductor. ¡Presta atención si habitualmente cometes alguno de estos errores!

1) No conduzcas apoyando el pié izquierdo sobre el embrague

Esto ocurre especialmente en ciudad, donde las paradas y arrancadas son frecuentes en poco espacio. Pero también en carretera, donde por comodidad o falta de costumbre de usar el reposapiés, muchos conductores circulan apoyando constantemente el pie sobre el pedal de embrague. Evitando esta manía tan habitual disminuirás el riesgo de rotura del collarín de empuje o cojinete de embrague.

2) No arranques y salgas disparado en frío

Esta es la sentencia de muerte prematura para cualquier motor, por bueno que sea. Los motores necesitan un tiempo de calentamiento por varios motivos: las distintas dilataciones entre sus elementos fijos y móviles, la lubricación de los componentes, su refrigeración… Arrancar en frío y «darle caña» provoca, por un lado, que la lubricación sea totalmente deficiente cuando más se la necesita. Por otro lado, en la cabeza del motor se está creando una altísima temperatura en contraste con el resto de elementos, por lo que las dilataciones de los distintos materiales son demasiado dispares, pudiendo llegar a provocar la rotura estructural del material.

3) No conduzcas con una mano sobre la palanca de cambio

Aunque quede muy bien y siempre lo hayas visto en las películas, este gesto fuerza las rótulas y articulaciones de la palanca de cambios y el sistema de selección de marchas, lo que con el tiempo se traduce en holguras, imprecisión e incluso rotura de algún elemento del sistema de palancas para cambiar de marcha. Además, disminuye tu destreza en caso de tener que realizar una maniobra de reacción rápida.

4) Sé más cauteloso con los baches

Tanto en ciudad como en carretera, tener cuidado con los baches evitará daños en numerosos componentes de tu coche. A cada impacto, todas las rótulas de suspensión, dirección y los neumáticos sufren, por lo que su vida útil se ve notablemente acortada. Asimismo, los amortiguadores y gomas reciben fuertes impactos que también les provocan un gran desgaste.

5) Deja de conducir siempre bajo de vueltas para ahorrar

Tampoco ahorras más. Ni gastas menos. Todo motor tiene un abanico de funcionamiento (por ejemplo, entre 2000 y 4000 RPM) en el que sus prestaciones y consumos obtienen la mejor relación y trabaja en plenas facultades. Conducirlo siempre alto de vueltas provocará mayores consumos y desgastes internos, mientras que conducirlo siempre bajo de vueltas provocará carbonillas, no tendrá nunca unas buenas prestaciones y al ir más forzado, incluso consumirá más combustible.

6) No conduzcas en posición estirada

Aunque pueda parecer que así estás al volante de un deportivo, conducir con el respaldo del asiento muy estirado es perjudicial. En primer lugar, porque la espalda y las piernas deben formar un ángulo de 90º para evitar malas posturas físicas, y en segundo lugar, porque te obliga a estirar mucho los brazos para alcanzar el volante, perdiendo la movilidad y agilidad en el ejercicio de mover el volante. Por último, el cinturón de seguridad queda muy separado del cuerpo, por lo que en caso de impacto se vuelve totalmente inútil en sus funciones.

7) Si tu coche es automático, nunca lo pares sólo en posición P

En los coches de cambio automático, no es suficiente parar el coche sólo con la P de la transmisión. El freno de mano sigue siendo el responsable de mantener el coche quieto, así que aunque la posición P del cambio bloquee la transmisión, si confías todo el bloqueo del coche en pendiente sobre la transmisión, le estás aplicando un esfuerzo muy grande y totalmente innecesario, que directamente repercute en su vida útil y averías.

8) No mantengas el embrague pisado en las retenciones y paradas

Cuando el coche no está en movimiento, por ejemplo en un semáforo, dejar la marcha metida y el embrague pisado es bastante mal consejo. Estás provocando un desgaste prematuro del sistema de embrague, ya que sin tener que trabajar lo estás forzando a mantener el coche quieto. Es mucho mejor poner punto muerto y dejar reposar el pie izquierdo sin pisar el pedal de embrague.

9) Nunca fuerces la dirección

Cuando estés maniobrando y la dirección haya hecho tope, seguir forzando el volante no te servirá para girar más, pero en cambio, sí que provocará un exceso de trabajo de la bomba hidráulica de la servodirección, pudiendo llegar a dañarse por sobreesfuerzo.

10) Deja de apurar la reserva de combustible

Por mucho que utilices siempre el mejor combustible y más refinado, en el fondo del depósito siempre se crean sedimentos, por lo que apurar la reserva es comprar muchas papeletas para que el sistema de combustible succione estas impurezas, las introduzca dentro del sistema de inyección y desencadene una catástrofe económica para tu bolsillo. Hablando técnicamente, los sistemas de inyección a alta presión (tanto diésel como gasolina) son altamente precisos en cuanto a piezas y funcionamiento, por lo que la más pequeña impureza puede acabar con una avería de la bomba de alta presión o los inyectores. ¿Te la vas a jugar por circular con menos de 10 litros de combustible en el depósito?

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