Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

En la villa de Camprodon, en el Ripollès, confluyen dos ríos, el Ritort y el Ter. Y ambos forman el valle de Camprodon, un bucólico rincón del Pirineo que se puede visitar todo el año y que atesora un montón de atractivos naturales y patrimoniales. Un valle que hay que conocer, sin duda, y por eso le dedicamos esta escapada en coche. Estáis preparados?

Sant Pau de Segúries: la puerta de entrada

Antes de llegar a Camprodon por la C-38, nos detendremos en Sant Pau de Segúries. Es la puerta de entrada al valle de Camprodon, y es famosa por la vía romana que aún se conserva y donde se puede apreciar la técnica de construcción de las ‘carreteras’ romanas, que estaban adoquinadas. Es la vía romana del Capsacosta, y podemos hacer un tramo en dirección a Sant Salvador de Bianya, ya en la Garrotxa.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

Un tramo de la vía romana del Capsacosta. Créditos: Amador Álvarez

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

La iglesia del Remei, con Sant Pau de Segúries al fondo. Crédits: Jordi Iparraguirre

Un puente que es todo un símbolo

Continuamos la escapada en coche al valle de Camprodon por la C-38, que enfilamos hacia arriba, y pronto nos encontramos con la ciudad Camprodon y su puente de origen románico, inconfundible, un puente de postal que se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Es el puente Nuevo, porque se construyó en los siglos XII y XIII sobre un puente anterior, más antiguo. Por encima pasaba el antiguo camino real que unía el Ripollès con la Cerdanya. El puente se levanta sobre el Ter, poco después de que el río se le haya unido el Ritort.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

El punte Nuevo de Camprodon. Créditos: Magnificus

Un lugar privilegiado para el veraneo

Es obligado un paseo por las calles antiguas de Camprodon, con ese encanto que tienen los núcleos con río, con las fachadas y los balcones que miran al agua. En Camprodon también encontraremos hermosas casas de veraneo, y también la casa donde nació en 1860 Isaac Albéniz, uno de los compositores e intérpretes de piano con más renombre internacional.

De Camprodon es también muy bonito el monasterio de San Pedro, que vivió su máximo esplendor entre los siglos XI y XV. Hoy se conserva la iglesia, un bellísimo templo románico.

El monasterio de Sant Pere de Camprodon. Créditos: Xip

¡Hacia Beget!

Desde Camprodon, remontaremos el curso del Ritort por la C-38 con dos objetivos claros: Beget y Molló. No podemos evitar estos dos lugares en esta escapada en coche al valle de Camprodon.

Primero visitaremos Beget. La carretera que nos lleva, la GIV-5223, está llena de curvas, pero vale la pena: Beget es un pueblo de postal. Sin exagerar. Sus casas de piedra, encantadoras, se agrupan alrededor de la riera de Beget, y el conjunto está coronado por la preciosa iglesia de San Cristóbal. Acceder a través de sus puentes es un regalo inesperado.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

La iglesia de Sant Cristòfol, en el núcleo de Beget. Créditos: Jordi Armengol

 

Santa Cecília de Molló

Volvemos a la C-38 para subir hasta Molló. Aquí visitamos la iglesia de Santa Cecilia, una muestra notable de la arquitectura románica pirenaica. Una plazoleta y una serie de callejones nos llevan. Del siglo XII, el templo tiene una campanario de cinco pisos con decoración lombarda y dos ojos de buey en la cima, bajo el tejado. Imponente y magnífico.

Molló también es un lugar histórico, porque es el inicio de uno de los caminos de la retirada que siguieron los exiliados, tanto civiles como militares, que atravesaban los Pirineos en dirección a Prats de Molló por el cuello de Ares. Se calcula que entre 85.000 y 95.000 personas cruzaron estas cumbres entre enero y marzo de 1939. La ruta entre Molló y Prats de Molló, de unos 14 km, está señalizada y se puede seguir.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

El ábside y el campanario de la iglesia de Santa Cecilia de Molló. Créditos: Àngela Llop

Hacia la valle regado por el Ter

Desde Molló volvemos atrás en Camprodon por la C-38 para descubrir el otro lado del valle, la que está regada por un Ter muy joven, que acaba de terminar de nacer. Tomamos la GIV-5264 en dirección a Llanars. El Ter ya nos acompaña muy cerca de la carretera, pero vamos en dirección contraria: el río hacia el mar y nosotros hacia arriba. Los paisajes de alta montaña nos envuelven y nos dejan boquiabiertos. Todo es verdor y frescura a nuestro alrededor.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

Molló visto desde el cuello de Ares. Créditos: Bertrand Grondin

La naturaleza nos llama. Pero hacemos una breve parada en Llanars para disfrutar de otro magnífico ejemplo de románico, la iglesia de San Esteban. El templo destaca enseguida por el notable espadaña que termina en una curiosa cubierta piramidal. Al pie del campanario, se acoge el portal de entrada, que es magnífico. Nos detenemos y nos fijamos en los capiteles bellamente esculpidos y los herrajes románicos antigua de la puerta, con una clara influencia de los talleres del Rosellón.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

Sant Esteve de Llanars. Créditos: Àngela Llop

Continuamos por la misma carretera arriba hasta Vilallonga de Ter, un núcleo de calles estrechas y plazas recogidas alrededor de la iglesia de San Martín.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

El pueblo de la Roca de Pelencà, al término de Vilallonga de Ter.
Créditos: Àngela Llop

Setcases, el final de la escapada en coche al valle de Camprodon

Situado a la derecha del Ter, Setcases se ha convertido en un centro turístico de primer orden, con un buen número de mesones, pensiones y restaurantes. El sector de Setcases que conserva el carácter original de la arquitectura tradicional del valle está formado por las casas que quedan sobre el torrente de Vall-llobre, a la izquierda del Ter.

Escapda amb cotxe a la Vall de Camprodon

Un puente sobre el torrente de Vall-llobre, en Setcases. Créditos: Jordiipa

Con todo, la naturaleza y los deportes de invierno son los principales atractivos de este municipio, que se alarga hasta la estación de Vallter 2000, abierta en verano y en invierno. La misma carretera que nos ha llevado hasta Setcases nos enfilará montañas arriba hasta la estación, donde quedaremos rodeados de cumbres espectaculares. Muy cerca, en Ulldeter, nace el Ter, el río que nos ha acompañado a lo largo de buena parte del recorrido. Y lo volverá a hacer cuando emprendamos el camino a casa.

Si os gustan los paisajes de alta montaña, también disfrutará con la escapada en coche en la Alta Ribagorça, la escapada en coche alBerguedà, la escapada en coche en la Cerdanya y la escapada en coche el valle de Àger.

Recuerde que hay que poner el coche a punto antes de un trayecto largo (en la Ciutat del Motor encontrará los talleres de todos los concesionarios). Y si la escapada a la montaña la haga en invierno, con nieve en las carreteras, tenga en cuenta estos consejos de conducción en la nieve y de colocación de cadenas.

0 comentarios

Deja un comentario

Participa y deja tu comentario
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *