Os proponemos una escapada en coche a la Vall d’en Bas, un municipio que toma el nombre del valle donde se ubica, donde también hay el término de las Preses, en la comarca de la Garrotxa. La de Bas es un valle fértil, de un verde exultante en primavera y de un amarillo vivo en verano, antes de la siega.

Salpicada por pequeños núcleos delatados por los campanarios de sus iglesias, este es el valle más extenso y fértil de toda Cataluña. Se conservan pueblos de postal, como Hostalets d’en Bas, Joanetes o el Mallol. Y es un lugar prehistórico, ciertamente. Resulta que el valle que vemos hoy hace 11.000 años era un lago formado después de que la colada de lava del volcán Croscat creara una especie de presa natural en el río Fluvià. Y de aquí su envidiada fertilidad. Os proponemos descubrirla en esta escapada en coche. Vamos!

Joanetes, primera parada de la escapada en coche a la Vall d’en Bas

Si llegáis a la Garrotxa por la C-37, desde Vic, la Vall d’en Bas se os aparecerá de golpe una vez salís del túnel de Bracons, y quedaréis boquiabiertos. No es ninguna exageración.

El primer pueblo que visitamos es Jaanetes, que sube en un entorno montañoso de gran belleza, al pie del mítico Puigsacalm, escarpado y indómito. El edificio más representativo y vistos de Joanetes es la iglesia de San Román, del siglo XII, uno de los ejemplos de románico más interesantes del valle. A consecuencia de los terremotos del siglo XV, sufrió muchos desperfectos, como muchos otros templos de la región, y fue reformada y ampliada, pero de la época medieval se conservan la fachada, los arcos torales y la pila bautismal.

Escapada amb cotxe a la Vall d'en Bas

Créditos: Amadalvarez

Hacia Sant Esteve d’en Bas

Desde Joanetes, por la C-153, vaya a Sant Esteve d’en Bas. No os será difícil encontrar el pueblo: la iglesia y su campanario serán vuestro faro y guía. Entrad, dentro encontraréis una joya, el tímpano románico del Crist Majestat, con la Verge y Sant Joan a su lado. Está datado de antes del siglo XII y es una pieza de un valor incuestionable. Fijaros también en las columnas y en los capiteles, que cuentan historias bíblicas. Por fuera, encontraréis curiosos los ábsides, asentados sobre la misma roca.

Hostalets d’en Bas, el pueblo de los balcones más floridos

Al pie del antiguo camino real que unía Olot y Vic creció uno de los núcleos más pintorescos de la Garrotxa: els Hostalets d’en Bas, que conserva la rusticidad original y autóctona. Si desea comprobarlo, ves a la calle de Teixeda: capturaréis una de las imágenes más bellas y conocidas del pueblo, con las eras bien restauradas y alineadas una al lado de la otra. Si es primavera o verano, estos balcones de madera están bien coloreados, con los geranios en flor. Os impactará. Y comprenderéis el porqué aquest pueblo ha sido catalogado como conjunto histórico y artístico.

Hostalets d’en Bas. Créditos: Puigalder 

El sorprendente Parque de Pedra Tosca de las Presas

Volved a tomar la C-153 en dirección a Olot y, antes de llegar, se detenéis a les Preses, donde visitaréis el Parc de Pedra Tosca. Es un laberinto de caminos, paredes de piedra seca, artigas y cabañas que muestra la capacidad que tiene el hombre para domesticar el territorio para cultivar y hacerlo productivo. El parque es un espacio abierto que se ha convertido en un magnífico ejemplo de recuperación de paisajes naturales volcánicos y campos de cultivo, y se puede recorrer a través de los diferentes itinerarios a pie que hay señalizados.

El Mallol: la residencia de los vizcondes de Bas

La escapada en coche a la Vall d’en Bas continúa en el Mallol. Llegaréis desde las Preses por la GIP-5226. El núcleo se levanta, majestuoso, sobre la colina del Valle. Antiguamente, vivieron los vizcondes de Bas, y había un castillo fuertemente amurallado y protegido. La villa era el centro de la administración vizcondal, y su esplendor perdura aún en edificios nobles como la casa del Veguer o la casa del Notari, que ejerció de prisión hasta finales del siglo XIX.

Vall d’en Bas Créditos: Turisme Garrotxa

Sant Privat d’en Bas: una plaza cerrada y un salto espectacular

Por la misma carretera, id a Sant Privat d’en Bas, el núcleo más primitivo del término, con una iglesia y un reducido grupo de casas que rodean estratégicamente la plaza, a la que se accede por un pórtico, bajo una de las casas. El pueblo se asienta en un fondo montañoso de gran belleza natural. Si la naturaleza te atrae, aquí tienes un aliciente perfecto para adentrarse en él, el salto del Sallent, espectacular. Puedes llegar a lo alto del salto desde el parque de Can Cerro, a través de dos caminos, el camino de los Matxos y el camino de las Escales.

Sant Privat Bas. Créditos: Puigalder

Santa María de Puigpardines, una iglesia entre el silencio

Desde Sant Privat d’en Bas vamos a Puigpardines, con una iglesia, Santa María, que preside un entorno silencioso. Se conserva la portada románica, del siglo XII, y dentro hay una pila bautismal de gran tamaño, de la época en que el bautismo se hacía por inmersión.

Puigpardines. Créditos: Puigalder

Si os queda tiempo, podéis terminar la escapada en coche a la Vall d’en Bas en Olot, la capital de la Garrotxa, con un casco antiguo de callejuelas encantadoras y una vida comercial y gastronómica muy activa.

Si debes preparar el coche para la escapada a la Vall d’en Bas, visite el concesionario oficial. Encontrará su a la Ciutat del Motor de Badalona: hay un número importante de concesionarios concentrados en un solo espacio.

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