Gasolineres baix cost

El precio del combustible se dispara y también la búsqueda de las gasolineras más económicas. Si nos centramos en la gasolina, desde el primer día de conflicto el barril de petróleo Brent, la referencia para el precio de los carburantes en Europa, ha subido un 34%. Y eso sobre el terreno significa que un litro de gasolina ya se cobra por encima de los dos euros y no parece tener tendencia a la baja. Y es por eso que los usuarios comienzan a buscar las gasolineras más económicas.

Gasolineras de bajo coste

Y seguro que se pregunte si la Gasolineras bajo coste (‘low cost’) daña el motor. Las gasolineras low cost, que no pertenecen a ninguna de las grandes cadenas petroleras y que ofrecen un ahorro de hasta un 15% por litro de combustible. Estos puntos de venta crecieron un 65% entre 2007 y 2014, mientras que la red de los operadores tradicionales se contrajo un 1,3%, según datos de Repsol. ¿Es mala la gasolina de bajo coste? ¿Puede estropear el motor del automóvil? Quizá tenga menos aditivos que algunos combustibles más caros, pero no perjudicará la salud del vehículo. Ningún carburante legal es nocivo, puesto que, básicamente, son todos iguales y la ley impone que cumplan unos estándares básicos.

«Los componentes son los mismos»

Carles Fité, del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Barcelona, ​​realizó con su equipo un análisis comparativo entre dos muestras de carburante, una de low cost y otra de marca. «Concluimos que la gasolina base es la misma», afirma el ingeniero. “Los aditivos son la única diferencia que puede haber, pero se añaden en porcentajes muy pequeños porque la ley establece que, de un determinado compuesto, no puede haber más de cierta cantidad. Es como la sal en un plato: no la ves porque es muy poca”, explica.

La gasolina no es un producto puro, sino una mezcla de distintos hidrocarburos: las refinerías –en territorio español hay nueve, propiedad de las grandes petroleras Cepsa, Repsol y BP– someten el crudo a un tratamiento industrial, del que obtienen combustible que vienen a los diferentes operadores y que cumple con los requisitos para ser comercializado. La Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) es la empresa que controla casi la totalidad del mercado de distribución y que se encarga de transportar y almacenar el carburante antes de que llegue a los puntos de venta.

Sólo en la fase final se agregan los aditivos, cuando la gasolina está a punto de salir de las instalaciones de almacenamiento para llevarse a los surtidores. «Cuando los operadores vienen a recoger el producto se le añaden los aditivos en la proporción que nos digan», explican desde la CLH. Si ninguna compañía pide que se añadan diferenciadores de calidad, la gasolina llega a las estaciones de servicio sin compuestos añadidos.

Esto significa que, con o sin aditivos, toda la gasolina respeta los estándares legales. Además, aunque pueda comprarse fuera de España, es muy probable que un surtidor de marca blanca comercialice combustible refinado, en realidad, en uno de los centros de los grandes operadores nacionales, aunque lo venda bajo otra insignia.

El análisis realizado por Fité y su equipo se basó en una cromatografía de gases, técnica que permite separar, identificar y cuantificar los componentes principales de una mezcla. “Al comparar los resultados vimos que ambas muestras estaban constituidas por los mismos componentes y en igual proporción. La gasolina sale toda del mismo sitio, y si no tiene aditivos no pasa nada, porque la legislación vela por que tenga la calidad suficiente y no estropee los coches”, asegura el ingeniero.

¿Mejor rendimiento?

Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), asegura que desde la asociación no se ha detectado ninguna anomalía relativa a la gasolina low cost. “Otra cosa es la adulteración de los hidrocarburos, que puede dañar el motor. Pero esto es un fraude, que nada tiene que ver con el tipo de gasolina o el surtidor”, especifica. “¿Se estropeará el motor para poner gasolina low cost? No, no tener aditivos no perjudica”, insiste.

Los aditivos encarecen el carburante unos dos céntimos por litro, explica Antonio Onieva, presidente de la Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Madrid (AEESCAM). «Pero la gasolina es la misma», subraya, y precisa que la diferencia entre las que tienen compuestos químicos añadidos y las que no «se nota después de muchos años. Normalmente el beneficio es a largo plazo, digamos pasados ​​los 100.000 kilómetros».

«Tampoco hay cultura entre los conductores para diferenciar un producto de otro», explica Arnaldo. “Hay que ver cuántos kilómetros hago y si me compensa gastarme más dinero. El consejo es que se haga un uso racional del automóvil y se averigüe qué carburante es más apropiado según las características del coche”.

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